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| Tomado de: http://bit.ly/tEqdo1 |
... al explorar las sinuosidades creativas de las narrativas me expongo, ingenuo de cuerpo entero, y lanzo estas ofrendas al encuentro de la gente que insiste y persiste en dar como testimonio de que vale la pena continuar aquí, dando
martes, 3 de enero de 2012
NOTAS DE HOSPITAL
jueves, 1 de diciembre de 2011
EL TEATRO ENTRE LA REPRESENTACIÓN Y EL RECREO
domingo, 5 de junio de 2011
NO MUERAS DEFINITIVAMENTE… es sólo un intento
"Menos camisetas y más revolución..." Graffiti oral univallunoEstos tiempos cristianos le ponen a la juventud una cruz en la cima de sus años. Y lo que fuera un duelo consigo mismo… dejar allí ese yo colgado como cuero en un perchero, cambiar del mi al nuestro, ser sujeto productivo con responsabilidades colectivas… toda esa riqueza iniciática se reduce a una cruzada, contra, contra, contra… un gobierno, una política, una infamia. La negación se llena de razones y las afirmaciones escasean.
La cruz arde en su pecho y lo que era una tarea interior transmuta en tarea exterior. Algunos en esa alquimia se inmolan “por una causa”.
Foto: http://www.panfletonegro.com/volante/2008/04/29/¿hasta-cuando-el-che-guevara/
lunes, 30 de mayo de 2011
LA ESCUELITA NO ALCANZA... el contexto funda aprendizajes

Las sociedades y las culturas viven procesos de formación que incluyen saberes más allá de lo “disciplinar” o lo reglamentado, saberes que nos permiten ser artífices de nuestra vida individual y colectiva.
Saberes, simplemente saberes, sin apellidos distinguidos por los cánones académicos pero fundamentales para ser socialmente útiles y culturalmente incluidos. Saberes a veces indómitos a los procedimientos validados, que ocurren en tantas ocasiones sin la custodia de la autoridad interna o externa, saberes que disuelven en el rincón de lo inútil o que se agazapan y medran hasta la oportunidad o la ocasión en que se revelan como indispensables. Saberes que podrían ser afectados por una mirada atenta a como discurren y que podrían ayudarnos a canalizar esfuerzos y nos ayuden a afectar esas fuerzas anímicas que desembocan en la violencia o en la desagregación social. Que en nuestra ciudad el mayor número de muertes sea por asesinato y que la mayoría de estos ocurran por cuestiones domésticas es ya sintomático de la urgencia de la intervención en esos procesos “no formales” de aprendizaje colectivo.
En este contexto asumir las prácticas educativas reducidas a labores escolares limita el horizonte de acción y de incidencia de cualquier actor que pretenda afectar nuestra cultura o nuestra sociedad. Esta reducción se agrava cuando circunscribimos nuestro “Sistema Educativo” a lo escolar.
Sistema educativo hay y opera sin que todos sus componentes sean identificables en forma institucional. La sospecha de que esos componentes no identificables del sistema alimentan la persistencia de nuestros más caros conflictos motiva a ocuparse de ello, y cuando se vuelve convicción impone la necesidad de atender eso que ocurre en lo cotidiano, intervenir en esa maraña de intenciones, discursos, decisiones y deseos que nos configuran y en tantas ocasiones nos desgarran como comunidad.
Considerar que nuestro “sistema educativo” se debe ocupar casi exclusivamente de asuntos escolares, es un síntoma de modelos mentales más que de experiencias vividas. Nuestra sociedad y nuestra cultura se ocupan de lo educativo en las más variadas formas y matices, desde lo académico hasta lo cotidiano pasando por procesos comunicativos y de gestión pública; desde la oficina de “extensión” hasta la “comisión de educación” pasando por los “cursos de actualización” o “campañas”. Esta intervención colectiva tal vez no sea coordinada y menos aún racional, pero lo cierto es que en cuanto sistema está lejos de limitarse a las instancias oficiales denominadas “educativas” sean estas ministerios, oficinas, secretarías, comisiones o instituciones.
Eso parece estar cambiando en lo local. Casos como el de Medellín y Bogotá son ejemplarizantes de las potencialidades que tiene un proceso educativo no circunscrito al ámbito escolar, incluso son ejemplarizantes de cómo el ámbito escolar se ve positivamente afectado con ambientes culturales y sociales favorables al aprendizaje. Donde primero se nota cambio favorable a los fines de la educación en estos contextos culturales y sociales favorables al aprendizaje es sobre todo en un tema que se considera hoy estratégico para la conformación de comunidades: la formación en valores. Las experiencias exitosas de Medellín y Bogotá y los cambios que cada una vivió en la construcción de ciudad, nos demuestran que tal vez hoy uno de los mayores retos contemporáneos que tenemos que afrontar es crear condiciones de relacionamiento y vivencia simbólica que nos conformen en cuanto colectividades.
Imagen tomada de: http://www.efectividad.net/imagenes/descubre/articulos/comunidad.jpeg
martes, 24 de mayo de 2011
FLEXIONES; two
Salir de “occidente” es posible e imposible, pero en todo caso necesario: potenciar el “occidente” que copió la tecnología pero se quedó atrapado en una mitología monoteísta construida en el desierto. ¿Qué nos impide preguntar a los dioses que ayudaron a construir con su experiencia el ser humano, el astrolabio y la astronomía, el cero y el Gnomon, la pólvora y la imprenta, el alfabeto y el álgebra, la papa, el maíz, el fríjol y el tomate, el bronce y la pirita? ¿Por qué no seguirlos para aprender de ellos y construir con ellos? Las academias parecen prohibirlo: abren el pensamiento en Aristóteles y lo cierran en Kant y la ciencia clásica, sin sentir cómo les respira en la nuca Zoroastro y cómo muestran nuevos caminos otros pensamientos, otras físicas (caos y fluidos), otras experiencias.
Si continuamos nuestro camino completaremos la vuelta del planeta, el eterno retorno en la esfera en que vivimos, como el ser vivo que viene de la nada y parte hacia la nada. “El tren que llega es el mismo tren de la ida”, canta Milton Nacimiento. Solo que esta vez, como nos lo anuncia el poeta griego Kavafis, más sabios.
Volver a “occidente”, para volver a partir, superando en definitiva una nomenclatura que no parece funcionar de veras en un mundo redondo: ¿”Occidente”? ¿”Oriente”? Tal vez astronómicamente sobreviva el Norte y el Sur, por aquello de la nutación, la precesión y el magnetismo, los osos polares, los pinguinos y los Inuit , pero también históricamente por aquello de las desigualdades y las exclusiones que persisten.
Foto tomada de: http://cdn.alt1040.com/files/2008/01/escher_photo.jpg
lunes, 16 de mayo de 2011
¿Y cómo estamos de metabolismo?: otros mundos
Si creemos tan ingenuamente en las ideas es porque olvidamos que han sido concebidas por mamíferosE.M. Cioran
Lynn Margulis nos cuenta que tenemos, en nuestro planeta, por lo menos 20 metabolismos disponibles(1). Metabolismos, es decir por lo menos 20 formas diferentes de transformación de los elementos a partir de organismos vivos. De esos 20 solo dos (clorofila y oxidación) han producido organismos macrocelulares.¿Qué nos impide pensar que los otros 18 metabolismos puedan producir asociaciones permanentes macrobióticas que habiten o lleguen a habitar este y otros mundos?
Estamos ligados a nuestra evolución, por dentro y por fuera. ¿Quién nos garantiza que la estrategia “correcta” para sobrevivir es la mamífera? Nuestra mejor posibilidad está en nuestro cuerpo en tanto la capacidad de las hembras para retener en su cuerpo la cría. Creemos ser los dioses de nuestro mundo… éramos despreciables carroñeros y por un golpe de meteoro salimos favorecidos como línea evolutiva mamífera.
¿quién nos garantiza que ésta es la estrategia “correcta” ante los desafíos por venir? ¿qué desafíos nos depara el cosmos?
¿Habrá vida sin agua? ¿Sin base en carbono? Preguntas improductivas porque no nos concentran en una situación actual, ni siquiera de mediano plazo cósmico. Dejemos eso a los exploradores de tinieblas. A ver como lo tanteamos. Nuestro futuro próximo está en la veintena de formas metabólicas. Nuestro futuro inmediato podría está en reconocer que somos una de las 20 formas metabólicas. Nuestra tarea actual: sobrevivir para alcanzar ese futuro inmediato. Para no subdividir más este asunto hasta reconocer que esta tarde tenemos una tarea para presentar mañana: necesitamos reconciliarnos con la clorofila y la oxidación misma.
Los dinosaurios de grandes dimensiones perecieron. Por más feroces o pacíficos que fueran. Su linaje se cortó. Sus herederos sufrimos la nueva situación.
(1) MARGULIS, Lynn y SAGAN Dorion. “Qué es la vida”. Traducción Ambrosio García. Tusquets, Barcelona, 1996. 207 pp
domingo, 10 de abril de 2011
LA EDUCACIÓN ES UN BIEN COMÚN...todo primate lo sabe

Urge afrontar como Sociedad y como Cultura el riesgo al que están expuestas las nuevas generaciones con el abandono de la educación pública. Abandono afectivo de gobernantes que cumplen con cuotas de sostenimiento, sin invertir un peso en el mejor hacer de la “escuela pública”; abandono de las comunidades que se eximen de su responsabilidad afectiva echándole la culpa a los gobernantes de turno; abandono de las instituciones, preocupadas por el bien común, que utilizan la población de la escuela pública sin atender sus requerimientos y dinámica cultural.
En esa soledad, la educación pública pareciera quedar como territorio de nadie. Nuestras nuevas generaciones se educan en un “no man´s land” evolutivamente suicida, del cual salen dando gritos, tropeliando, puteando la vida en ocasiones, reclamando por ese sentimiento de ausencia que los agobia.
Aunque sea tildado de idealista diría que harían mejor todas las partes si cada una cumpliera con su compromiso político y cultural. Los unos invirtiendo, los otros participando y los terceros cooperando. Idealista quien propone la ilusión, ilusión en tanto distante de lo real. Y lo real parece tan deprimente que cumplir el deber se convierte en utopía, sin reparar en que la ilusión no está en las partes sino en el sentimiento de impotencia que las hace tan distantes.
Quienes habitamos y persistimos en la estrategia educativa, quienes hacemos parte de esta tradición, el pesimismo lo reservamos al número de la lotería que nos favorece. Por más fundamentado y concluyente que nos pueda parecer el abandono, tendemos a creer en la necesidad animal de aprender y en la responsabilidad de la sociedad en la educación. Eso es algo hormonal de nuestra vocación que heredamos de los primates. Nuestro destino, como comunidad académica, está signado por la convicción en el ser humano y esa convicción, esa fe, signa nuestro mirar, nuestro hacer, nuestro pensar y nuestro sentir.
Más allá de estas angustias inmediatas, aprendemos de nuestra tradición la virtud de la paciencia y apreciamos las dificultades de todo proceso de aprendizaje… hasta el punto de la ingenuidad al considerar que en medio de una sociedad en crisis y una cultura hegemónica que pareciera hacerle la venia a valores que promueven el éxito individual a cualquier costo, las Instituciones Educativas –IEs- tienen el reto y la potencia de recordar y enseñar a apreciar el valor y la trascendencia del bien común.
Y en eso Todas podríamos colaborar. Lo necesitamos.

