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sábado, 28 de abril de 2012

El riesgo de la Ayuda Humanitaria; chequeras y comunidades

Lo que suele llamarse “ayuda humanitaria” pareciera que fuera algo a lo que la víctima no debería negarse. Expone a quien lo hace a ser tildada de autosuficiente, cuando no arrogante.  Y cuando la que va a recibir la tal ayuda mira con extrañeza un paquete de pastas y una talega de arroz, corre el riesgo de quedar como desagradecida. El tamaño de las botas que les ofrecieron a las comunidades Nasa de Tierradentro en la avalancha del 2008 parece hoy caricatura en el relato de la gente que la sufrió. La ayuda humanitaria digo.

Lo humanitario pareciera que estuviera encubierto de cierto halito de sacralidad. La humanización del conflicto, por ejemplo, parece un pedido de última instancia de quien ya renunció a la posibilidad del cese de hostilidades.

Lo humano es una dimensión a alcanzar según el parecer de quien ofrece la ayuda o a criterio de las entidades de socorro que intermedian, incluso como lo considera el funcionario de turno. Lo que hay más allá de lo humano, la dimensión territorial misma, el espíritu de la naturaleza y el sentir del pueblo quedan subsumidos como referencia de segundo plano en la tal humanización. Estos humanos que imagina la “ayuda humanitaria” al parecer comen arroz y pastas,  miden no menos de 1,80 y calzan 44. Estos humanos que reciben la ayuda al parecer no viven en comunidad, no producen alimentos, ni tienen recursos colectivos tradicionales y de Ley que los amparen. La imagen de víctima se sobrepone a la de hermanitos menores y la tal Ayuda Humanitaria asume al otro, al que la recibe, como un mendigo.

La tal Ayuda, ni ayuda a que el caído se levante, ni repara físicamente o espiritualmente a la víctima. Ni siquiera llega al estatuto de la caridad, esa que mueve la fe a restaurar las almas.

Entre los comuneros y las Autoridades de los Cabildos de la Asociación Nasa Çxhâçxha se dice con gracia que “cada avalancha trae su chequera”, y mirado bien trae su funcionario, programa e institución. En la tradición la avalancha los trajo a ellos y ahora trae prosperidad a la instituciones de ayuda, que con lo humanitario parecieran conceptualmente inalcanzables por la pureza de sus ideales.

martes, 3 de enero de 2012

NOTAS DE HOSPITAL


Tomado de: http://bit.ly/tEqdo1
En el hospital leyendo a Sándor Márai y esperando a que el grupo médico pase revista a mi hermano convaleciente.

El profesor y las estudiantes rodean la cama del enfermo. Hablan sobre su situación. Calculan probabilidades. Como en la película de Pach Adams, el paciente no tiene nombre. Y si además padece esquizofrenia, entonces no tiene la razón.

Este cuadro de tan repetido parece lugar común. La deshumanización de la práctica médica es un disco rayado. Disco rayado, obsolescencia lingüística de la época de los discos de acetato: dícese de lo que se repite y se repite sin noria que lo salve. Si atendemos el caso entonces abría que redefinir la medicina en sus principios Hipocráticos, un recitación que dicen en los primeros años de formación. Quizá el día del grado. Una oración para unos cuantos que son tan escasos como los actos heroicos.

En nuestra comarca –como mínimo-, la práctica médica por pura estadística es un oficio que trata enfermedades no personas. Y con la Ley 100 se convirtió en algo así como “la explotación comercial de la agonía” que menciona S. Márai en sus Diarios 1984-1989.

Me asomo a la habitación y veo que los cuadernos de una estudiante están sobre los pies del paciente. Afortunadamente el paciente se ha dormido, así la estudiante no corre el riesgo de dejar de tomar notas tan cómodamente como ahora que mira sin pestañear a su profesor.

Comprendo la frase que acabo de leer de S. Márai: “La gran prueba de la vida no es la muerte sino el morir”

miércoles, 14 de diciembre de 2011

EVOLUCIÓN

- Apagan la Luz
- Cada cuanto
- Cada instante
- Parpadeo!
- Dos horas
- Un sueñito
- Dos meses
- Un desastre
- Un Año
- Un nueva Civilización!
(risas)

domingo, 3 de julio de 2011

RECREACIÓN EN ACTO... nada, es importante

La recreación es un campo de exploración que supera la idea utilitarista de la pedagogía, por más sutil o grandioso que sea este útil –el encuentro con Dios, con si mismo, con la comunidad, hasta con la Institución-. La recreación, un poco más acá de la enseñanza, un poco más allá de la pretensión de goce, circunvala en la experiencia del sentido que está en función de la simplicidad y profundidad de la nada.

Lo que ocurre es que la atención en la nada es un ejercicio filosófico apreciado pero difícil de alcanzar por más de unos segundos. Lograble si, pero con entrenamientos severos, tan severos que en ocasiones dudo que nuestra constitución y nuestras leyes lo permitan y estoy casi segura que nuestros abogados, siempre dispuestos a la causa, estarían entusiasmados en generar reclamos y tramitar demandas. Ese vacío, en el que se mueve lo recreativo como sentido del sentimiento, está lejos del silencio, anda entreverado en negocios y causas, modelos e improvisaciones…

Porque la atención en la nada busca cauce, atiende una invitación, presenta su estado de ánimo, comparte una frase, invita a un culto, dice que está triste, acude a una manifestación, comparte la jornada, se narra como historia… recibe una, la mayor cantidad de feliz cumpleaños que haya recibido en la vida. Se moviliza univalle. Un tropel de gente ocupa la Plaza del Sol, nace el 15-M.

Ya viene Petronio, acaba de pasar Inti Raymi, se prepara Rock al Parque y el Encuentro de Culturas Andinas… La recreación industria, la recreación mediación, la recreación estado del alma… un oficio, un tema, una intención en la que nos educamos, nos comunicamos, nos encontramos, buscamos. Existimos.

La recreación hace rato dejó los territorios de lo inútil, de lo complementario, de la pérdida de tiempo. Es un objeto académico, una industria pujante, una veta de indagación e intervención que cobra cada vez más su sitio de “asunto importante”.

Foto tomada de: http://porquedelascosas.blogspot.com/2007/11/por-qu-las-brjulas-sealan-el-norte.html

miércoles, 29 de junio de 2011

MUERTES

Unas vienen con el tiempo
Otras con el dolor
Todas con el olvido.

Mientras tanto seguimos en la vida
Hurgando nuestras penas y nuestro destino
Intentando otear en qué vuelta del camino
Ella nos espera con su barca
Para cruzar en definitiva a reunirnos con los nuestros

Mientras tanto seguimos en la brega
Construyendo castillos
Entonando melodías de destierro o reconciliación
Bailando hasta el agotamiento
Poniéndole a la vida los colores que la celebran

Mientras tanto acariciamos la madera de nuestro féretro
Sintiendo que así nuestra última morada este cerca o lejos
Nuestro corazón acelera su marcha ante el rostro del amor
Pero también ante el del espanto

Comprendemos al fin que desde siempre
Venimos en un largo camino que termina en el sarcófago o la piara
Y que más allá de este experimento irrepetible que es la vida
Nada vale tanta pena

domingo, 19 de junio de 2011

HABLANDO DE SANTOS Y ESAS COSAS; el Padre Giraldo, por ejemplo.

Estos testimonios raros, escasos, singulares si se quiere, son mi parte vulnerable y conciliatoria frente al cristianismo. Este sí que lo considero un cristiano de pura sepa... imagino que alguna creerá que exagero, y entonces a ese personaje imaginario sin nombre le contesto: en otra época esta persona sería investida de santidad... exagerada e ingenua que es una, me riposta irónicamente el ser imaginario. Me siento tentada a ponerle nombre…

Me instalo en dicha fantasía y corro el riesgo de delirio al considerar que la distancia con la palabra "santo" es tanta como se considere y de tal tamaño será mi exageración y mi ingenuidad. Ahora bien, acercarse a la palabra, hacerla mundana un poco, cotidiana si le parece, es una manera de conjurarla de irrealidad, de imposibilidad paradigmática... el ser imaginario guarda silencio.

Aprovecho… Y entonces digo en pleno sentimiento: esa persona es un ejemplo de vida, de ser humano, de compasión. De decisión de entrega a la causa de lo colectivo. El ser imaginario se retira con una sonrisa pecaminosa, mientras murmura… “eso es un santo”.

Sí, precisamente eso es un santo, me digo, no tanto por la alabanza y la estampita, que ya sería Santo, sino por el ejemplo, por el modelo de persona que podemos cada uno llegar a ser. Deseable quiero decir.

Foto tomada de: http://ccarturoalape1.wordpress.com/2010/10/07/el-padre-javier-giraldouna-dignidad-nacional/

viernes, 17 de junio de 2011

La muerte como aprendizaje: el ritual

Para hacer este enunciado es necesario advertir, de entrada, que todo ritual es un simulacro. Es una puesta en escena en la que los actores somos los mismos participantes que hacemos «como si» ocurriera, hasta el punto que la sensación aparece sin que podamos dilucidar realmente si lo estamos viviendo o lo estamos representando. Hasta que el protocolo del ritual te lo recuerda.

La confusión entre ritual y acto vivido ha puesto nuestra sociedad en situaciones de aprieto, que francamente puede una llegar a pensar seriamente si es esta falta de reconocimiento la que nos mueve a cometer actos que después nos pasamos la vida entera lamentando. Es decir olvidamos que esta muerte que enseña y reivindicamos es una representación que nos sirve para sopesar la valía de cuanto tenemos, que nos pone de manera grave frente a nuestra existencia hasta el punto que podemos decir con Cesar Vallejo en su Sermón sobre la muerte: “¿Para sólo morir,/ tenemos que morir a cada instante?”.

Cuando se olvida que estamos ante un acto recreativo, simulado, teatral en suma y no definitivo, entonces el acto de la muerte se convierte en la orgía de sangre que pretende acallar los miedos interiores posicionándolos en el otro, en el semejante o el extraño. Recuerdo ahora a Rimbaud, poeta francés aclamado por la belleza y travesura de sus versos, que en la desilusión del amor filial sembró la rabia que desfogó con los años de madurez en la cacería de elefantes en África.

La muerte que enseña es la que nos recuerda nuestra condición de seres temporalmente determinados, pero sobre todo la que nos permite sentir nuestro inminente fin. La que corta definitivamente nuestra existencia, ¿qué sentido tiene? Tal vez solo para aquellos que continuamos con vida.

Imágen tomada de: http://unamigountesoro.es/programa-de-actividades-de-la-fiesta-de-la-primavera-tema4551.html

domingo, 5 de junio de 2011

NO MUERAS DEFINITIVAMENTE… es sólo un intento

"Menos camisetas y más revolución..." Graffiti oral univalluno

Estos tiempos cristianos le ponen a la juventud una cruz en la cima de sus años. Y lo que fuera un duelo consigo mismo… dejar allí ese yo colgado como cuero en un perchero, cambiar del mi al nuestro, ser sujeto productivo con responsabilidades colectivas… toda esa riqueza iniciática se reduce a una cruzada, contra, contra, contra… un gobierno, una política, una infamia. La negación se llena de razones y las afirmaciones escasean.

Una vez iniciada la cruzada, los espejos pueden confundir y, romper uno, puede ser violentar al otro. No soy yo, retumba que retumba, ¡no soy yo!, y entonces, quién es responsable? El Otro, el semejante, el gobierno y en casos extremos su amante.

La cruz arde en su pecho y lo que era una tarea interior transmuta en tarea exterior. Algunos en esa alquimia se inmolan “por una causa”.

Las madres entierran otro cristo. La comunidad queda sin una experiencia humana en la adultez, que hubiera podido ser valiosa.

Foto: http://www.panfletonegro.com/volante/2008/04/29/¿hasta-cuando-el-che-guevara/

jueves, 2 de junio de 2011

"Ponga atención..." dice el tropel; obedezco pero no me mande, digo















"¿Dónde está la izquierda? Al fondo, de la derecha"
Movimiento M-15
Plaza Sol-ución en Barcelona
http://www.aprendelo.com/noticias/movimiento-m-15-ni-nis-piden-formacion-empleo-457230.html

Los movimientos de la política tienen muchos bemoles. Al suprimir estos matices, al encerrarse en una estrategia, la forma natural que adopta la organización es el Partido, con sus eficiencias y jerarquías, con sus aberraciones y sus potencias.

Así que cuando se pierde el afán de "centralizar compañero", la confluencia de diversas iniciativas abren el espectro de la atención. Algunas ganan más sintonía que otras, muchas quedan como esfuerzos personales, algunas pocas encuentran eco.

Cuando una de estas iniciativas reclama para si toda la atención -el tropel por ejemplo- las otras dinámicas giran su sentido -cuando se arreglan las citas en otro espacio-, se abstienen -evacuación-, se involucran -como espectadores o partícipes-, se resisten -la parada de los llamados movimiento blanco-. En el caso concreto del tropel univalluno las estadísticas espontáneas muestran que la gran mayoría se abstiene, que muchas iniciativas académicas se reubican -incluso con antelación- o reprograman -con los consabidos costos-; que unos pocos se involucran y que si al caso 10 o 15 personas se resisten activamente -ingenuamente dicen algunos-.

"Ponga atención", es un llamado que hace rato dejó de ser un imperativo de la autoridad siquiera hogareña, la escuela no lo usa como orden pues sus esfuerzos están dirigidos a la seducción. Los medios masivos hacen otro tanto con sus estudiados diseños. Obligar la atención queda como un testimonio histórico de una situación, mientras la situación sigue su curso.

En un contexto así, focalizar la atención del colectivo de manera continuada, hasta el punto que esta atención se exprese en una acción trascendente -digamos, la Constitución de 1991 por ejemplo-, es un proceso sutil, lento, irregular y hasta caótico al principio, pero con la deriva de los acontecimientos va encarnando una fuerza que dispone órdenes, señala focos, dicta sentencias y propone horizontes impredecibles.

Y en un camino así, sin garantías de alcanzar algún propósito, la paciencia y la persistencia son las baluartes de quien lo recorre. Cuesta ser ciudadano decía José Saramago. Cuesta dejar la comodidad de lo cotidiano para hacer parte de lo que intenta un cambio.

Ahí están las gentes en las plazas de Barcelona y Madrid. Intentándolo. Decididas a no ser mercancías del mercado laboral.


Imagen tomada de:
http://jjsj.blogspot.com/2009/01/cuando-los-nios-vuelven-al-cole-yo.html

lunes, 30 de mayo de 2011

LA ESCUELITA NO ALCANZA... el contexto funda aprendizajes


Las sociedades y las culturas viven procesos de formación que incluyen saberes más allá de lo “disciplinar” o lo reglamentado, saberes que nos permiten ser artífices de nuestra vida individual y colectiva.

Saberes, simplemente saberes, sin apellidos distinguidos por los cánones académicos pero fundamentales para ser socialmente útiles y culturalmente incluidos. Saberes a veces indómitos a los procedimientos validados, que ocurren en tantas ocasiones sin la custodia de la autoridad interna o externa, saberes que disuelven en el rincón de lo inútil o que se agazapan y medran hasta la oportunidad o la ocasión en que se revelan como indispensables. Saberes que podrían ser afectados por una mirada atenta a como discurren y que podrían ayudarnos a canalizar esfuerzos y nos ayuden a afectar esas fuerzas anímicas que desembocan en la violencia o en la desagregación social. Que en nuestra ciudad el mayor número de muertes sea por asesinato y que la mayoría de estos ocurran por cuestiones domésticas es ya sintomático de la urgencia de la intervención en esos procesos “no formales” de aprendizaje colectivo.

En este contexto asumir las prácticas educativas reducidas a labores escolares limita el horizonte de acción y de incidencia de cualquier actor que pretenda afectar nuestra cultura o nuestra sociedad. Esta reducción se agrava cuando circunscribimos nuestro “Sistema Educativo” a lo escolar.

Sistema educativo hay y opera sin que todos sus componentes sean identificables en forma institucional. La sospecha de que esos componentes no identificables del sistema alimentan la persistencia de nuestros más caros conflictos motiva a ocuparse de ello, y cuando se vuelve convicción impone la necesidad de atender eso que ocurre en lo cotidiano, intervenir en esa maraña de intenciones, discursos, decisiones y deseos que nos configuran y en tantas ocasiones nos desgarran como comunidad.

Considerar que nuestro “sistema educativo” se debe ocupar casi exclusivamente de asuntos escolares, es un síntoma de modelos mentales más que de experiencias vividas. Nuestra sociedad y nuestra cultura se ocupan de lo educativo en las más variadas formas y matices, desde lo académico hasta lo cotidiano pasando por procesos comunicativos y de gestión pública; desde la oficina de “extensión” hasta la “comisión de educación” pasando por los “cursos de actualización” o “campañas”. Esta intervención colectiva tal vez no sea coordinada y menos aún racional, pero lo cierto es que en cuanto sistema está lejos de limitarse a las instancias oficiales denominadas “educativas” sean estas ministerios, oficinas, secretarías, comisiones o instituciones.

Eso parece estar cambiando en lo local. Casos como el de Medellín y Bogotá son ejemplarizantes de las potencialidades que tiene un proceso educativo no circunscrito al ámbito escolar, incluso son ejemplarizantes de cómo el ámbito escolar se ve positivamente afectado con ambientes culturales y sociales favorables al aprendizaje. Donde primero se nota cambio favorable a los fines de la educación en estos contextos culturales y sociales favorables al aprendizaje es sobre todo en un tema que se considera hoy estratégico para la conformación de comunidades: la formación en valores. Las experiencias exitosas de Medellín y Bogotá y los cambios que cada una vivió en la construcción de ciudad, nos demuestran que tal vez hoy uno de los mayores retos contemporáneos que tenemos que afrontar es crear condiciones de relacionamiento y vivencia simbólica que nos conformen en cuanto colectividades.

Imagen tomada de: http://www.efectividad.net/imagenes/descubre/articulos/comunidad.jpeg

martes, 24 de mayo de 2011

FLEXIONES; two

Salir de “occidente” es posible e imposible, pero en todo caso necesario: potenciar el “occidente” que copió la tecnología pero se quedó atrapado en una mitología monoteísta construida en el desierto. ¿Qué nos impide preguntar a los dioses que ayudaron a construir con su experiencia el ser humano, el astrolabio y la astronomía, el cero y el Gnomon, la pólvora y la imprenta, el alfabeto y el álgebra, la papa, el maíz, el fríjol y el tomate, el bronce y la pirita? ¿Por qué no seguirlos para aprender de ellos y construir con ellos?

Las academias parecen prohibirlo: abren el pensamiento en Aristóteles y lo cierran en Kant y la ciencia clásica, sin sentir cómo les respira en la nuca Zoroastro y cómo muestran nuevos caminos otros pensamientos, otras físicas (caos y fluidos), otras experiencias.

Si continuamos nuestro camino completaremos la vuelta del planeta, el eterno retorno en la esfera en que vivimos, como el ser vivo que viene de la nada y parte hacia la nada. “El tren que llega es el mismo tren de la ida”, canta Milton Nacimiento. Solo que esta vez, como nos lo anuncia el poeta griego Kavafis, más sabios.

Volver a “occidente”, para volver a partir, superando en definitiva una nomenclatura que no parece funcionar de veras en un mundo redondo: ¿”Occidente”? ¿”Oriente”? Tal vez astronómicamente sobreviva el Norte y el Sur, por aquello de la nutación, la precesión y el magnetismo, los osos polares, los pinguinos y los Inuit , pero también históricamente por aquello de las desigualdades y las exclusiones que persisten.

Foto tomada de: http://cdn.alt1040.com/files/2008/01/escher_photo.jpg

FLEXIONES; one

Con la plena modernidad europea lo extraño se vuelve reto, reto que debe ser dominado por la razón y muy de cerca por la tecnología, hasta el punto de la muerte de dios en el siglo XVIII.
La física y la matemática, pioneras del rompimiento con lo religioso, hurgan en las entrañas del cosmos y descubren, finalizando el siglo IXX y empezando el XX, los últimos bastiones del secreto de los dioses quedando perplejas o por lo menos despistadas con los infinitos que se abren a cada paso hacia los cielos, hacia los átomos, hacia psiquis y hacia el logos mismo. Por ese abismo irán despeñándose todas y cada una de las ciencias en su formato clásico y tras ellas las tecnologías construidas a su amparo, que comienzan a oler feo apenas en los años 60’s del siglo XX con el reconocimiento de la crisis de los “recursos naturales”.
En este escenario el modelo “occidental”, con su máxima representante la ciencia clásica, queda no solo comprometido como mito, sino que pierde uno de sus valores más preciados: la eficacia universalizante. Los sucesos ya no pueden ser pronunciados sin circunscripciones, en tanto los postulados de imposibilidad limitan la capacidad descriptiva y predictiva de todo discurso, tanto de los cielos como de la tierra. Estamos ante otro tipo de modelización, “que no tiene por ambición juzgar un fenómeno, sino encontrar el tipo de razonamiento pertinente para una serie de observaciones que lo caracteriza”[1]. Y eso esta ocurriendo en la entrañas del mismo “occidente”, pues son pronunciamientos de sus mismos nativos.


[1] Pp. 17 PRIGOGINE, Ilya y STENGERS, Isabelle. La nueva Alianza; Metamorfosis de la ciencia. Trad. María Cristina Martín Sanz. (1ª Ed. FR, 1979). Madrid, Alianza Universidad, 1994.

Foto: Para-noche; Autor: DAVID MORENO GALEANO, http://www.flickr.com/photos/kosmoskaikalos/5663156703/

lunes, 23 de mayo de 2011

EL REGALO


La niña llegó al lado del acantilado donde las olas rompían con furor. Frente al acantilado soltó algunas lágrimas pues se sentía ignorante ante muchas de las cosas que le sucedían. En particular le preocupaba tener sueños de catástrofes en los que todo el mundo estaba preparado y solo ella parecía no darse cuenta. Se preguntaba si acaso alguien podía ayudarla.

Al caer la primera lágrima en el mar agitado, estas formaron un diminuto remolino que liberó un genio atrapado entre dos cristales que formaban las olas contra la roca. Como flotando sobre las aguas el genio se le presentó y le dijo: “Querida princesa, en premio por haberme liberado, te puedo conceder un deseo y solo uno”, advirtiéndole que fuera muy cuidadosa en escoger, porque a diferencia de los cuentos de las mil y una noches, que narran hechos ocurridos hace milenios en las tierras de Aladín, ahora ellos, los genios, habían aprendido las artes argumentativas de los modernos. Eran mucho más meticulosos y traviesos en el cumplimiento de estos mandatos. Ella… más reposada, aunque insegura ante semejante genio tan parlanchin, le dijo que no era princesa, sino solo una niña.

En un largo silencio repasó en su corazón y ante las imposibilidades que le presentó el genio, no encontró más que pedir por favor que le enseñara a amarse. El genio quedó sorprendido de pedido tan sabio. Le comentó que la última vez que había oído un pedido de tal nivel fue a un viejito argentino cuentero de infinitos –muy querido por las musas y los genios-, al que se le había concedido serenidad, “nos regaló muchos cuentos que hoy saboreamos como manjares exquisitos cada que vez que tienen reunión de cuenteros”, le dijo.

La niña muy sorprendida, comenzaba a sentir mucho miedo pues el genio no desaparecía y le parecía que por momentos se transformaba en un peligroso dragón de fuego. Pero también con mucha alegría porque iba a cumplirle su deseo. Pues si de algo estaba segura era que los genios estaban obligados a cumplirlos después de haberlos ofrecido. El genio iba a emprender otra perorata, cuando ella le dijo que por favor le diera su regalo pues ella no dejaba de estar asustada ante su presencia.

El genio sacudió la cabeza como quitándose serpentinas y le pidió que se alejara de allí, para poder entregarle lo que pedía, pues en casos de tanta trascendencia la agitación del conjuro podía ponerla en peligro al borde del acantilado. “Te he de advertir que estos deseos, a diferencia de antes, solo se cumplen con el tiempo y con mucha paciencia, lo que pasa es que parece que no da muy buenos resultados entregarlos de una vez porque muchos se han quedado paralizados ante cambios tan bruscos en sus vidas”. La niña se dio vuelta y vio su casa. Caminó hasta ella y se recostó mirando el cielo. Le parecía que las nubes flotaban sin rumbo. Soltó algunas lágrimas, aún asustada por tan extraña aparición.

Cuando volvió a ver hacia el cielo…de sus párpados brotaban pececitos de colores que subieron flotando hasta confundirse con las nubes. Ella en un gesto de sorpresa al ver otra vez al genio, rompió los peces en dos mitades y entonces el genio volvió a pegar los pececitos confundiendo los colores. Algunos pececitos buscaban aún su otra mitad pero otros se sentían a gusto con el cambio. El genio seguía allí, así que ella dejó caer los peces insistiendo que por favor se fuera.

La niña cerró los ojos y se acurrucó en posición fetal, “vete, vete –le decía- solo quiero mi regalo y nada más”. En ese momento llegó su madre y le preguntó que porque estaba ovillada así en el suelo. La niña asustada pero más tranquila le contó que acababa de tener un sueño extraño, pero que ya había pasado.

La madre entró en casa y le dijo que la esperaba.

El genio había desaparecido.

Solo quedaban los peces de colores, danzando por siempre en un cielo que ella veía solo cuando todo estaba en silencio.

De JERV para I. la niña que inspiró este cuento.

Imagen tomada de:http://sombregothique.blogspot.com/2011/02/la-sombra-gotica.html

lunes, 16 de mayo de 2011

¿Y cómo estamos de metabolismo?: otros mundos

Si creemos tan ingenuamente en las ideas es porque olvidamos que han sido concebidas por mamíferos

E.M. Cioran

Lynn Margulis nos cuenta que tenemos, en nuestro planeta, por lo menos 20 metabolismos disponibles(1). Metabolismos, es decir por lo menos 20 formas diferentes de transformación de los elementos a partir de organismos vivos. De esos 20 solo dos (clorofila y oxidación) han producido organismos macrocelulares.

¿Qué nos impide pensar que los otros 18 metabolismos puedan producir asociaciones permanentes macrobióticas que habiten o lleguen a habitar este y otros mundos?

Estamos ligados a nuestra evolución, por dentro y por fuera. ¿Quién nos garantiza que la estrategia “correcta” para sobrevivir es la mamífera? Nuestra mejor posibilidad está en nuestro cuerpo en tanto la capacidad de las hembras para retener en su cuerpo la cría. Creemos ser los dioses de nuestro mundo… éramos despreciables carroñeros y por un golpe de meteoro salimos favorecidos como línea evolutiva mamífera.

¿quién nos garantiza que ésta es la estrategia “correcta” ante los desafíos por venir? ¿qué desafíos nos depara el cosmos?

¿Habrá vida sin agua? ¿Sin base en carbono? Preguntas improductivas porque no nos concentran en una situación actual, ni siquiera de mediano plazo cósmico. Dejemos eso a los exploradores de tinieblas. A ver como lo tanteamos. Nuestro futuro próximo está en la veintena de formas metabólicas. Nuestro futuro inmediato podría está en reconocer que somos una de las 20 formas metabólicas. Nuestra tarea actual: sobrevivir para alcanzar ese futuro inmediato. Para no subdividir más este asunto hasta reconocer que esta tarde tenemos una tarea para presentar mañana: necesitamos reconciliarnos con la clorofila y la oxidación misma.

Los dinosaurios de grandes dimensiones perecieron. Por más feroces o pacíficos que fueran. Su linaje se cortó. Sus herederos sufrimos la nueva situación.

(1) MARGULIS, Lynn y SAGAN Dorion. “Qué es la vida”. Traducción Ambrosio García. Tusquets, Barcelona, 1996. 207 pp

lunes, 9 de mayo de 2011

DIGNIDAD Y ORGULLO

- Es que ofende que alguien piense más que uno, dijo Docto

­- A los orgullosos, replicó CuraKa

­- ¿y es que vos no te ofendés por nada?

­- Gané mi vida el día que perdí el orgullo

­ - ¿o sea que vos no tenes dignidad?

CuraKa suspiró, como queriendo retenerlo pero se le soltó

- Si confundís dignidad con orgullo tu problema no es anímico sino semántico.

Ambas pestañearon y luego soltaron la carcajada.

martes, 3 de mayo de 2011

CÓDIGO DE BARRAS IIIIIIIIIIIIIIII 2353-42 12


CuraKa se esfuerza por evitar los errores, los lapsus, las meditaciones profundas e intenta borrar cualquier sentido ajeno a la imagen de su itinerario. Sabe que allí es donde se puede descubrir lo que lleva oculto. La clave para acceder.

Escuchado el relato, Custodio le señala a CuraKa que está detenido por perturbar la paz y que realmente esa clave que no pude ocultar corresponde al código de barras de talcos Johnson que venden en supermercados la 14. Debe devolverse, agrega.

CuraKa despierta sobresaltado y camina cabizbajo pateando algunas piedras mientras se pregunta ¿cómo pudieron darse cuenta? El juego era entrar el código y recitarlo en medio del sueño, así sabría que estaba activa su conciencia. Repasando su historia le pareció que había tenido una imagen nítida, tal y como le habían dicho que hiciera, y la había descrito, con lujo de detalles. Cuando repasó sus palabras y las cotejó con la imagen se dió cuenta que su relato dejaba de mencionar: las dos gallinas, los tres árboles, los cinco niños que lo vieron pasar, el portal lila con número 3-42, la vaca y los dos halcones. Al juntar los números se dio cuenta de su error.

viernes, 29 de abril de 2011

INCIPIENTE RETORNO DEL MITO; uno punto uno


El mito ha estado encerrado entre el error y la fantasía. En otras palabras, entre ser lo contrario de la verdad, lo que nos aleja de ella y ser la invención, es decir lo creativo más que lo explicativo o lo comprensivo. En ambos casos se trata el mito como un saber más primitivo, menos elaborado que el científico.

Las búsquedas actuales se han encontrado con el mito, no sin golpes a lo razonable. Entre esos hallazgos podemos mencionar el reconocimiento de su vigencia en el sustrato del pensamiento contemporáneo y de todo pensamiento pues no podemos evitar hacerlo sin asumir presupuestos no demostrados. Nos invitan así a asumir las consecuencias del reconocimiento del mito que encierra la muerte del mito, resituándolo en un contexto histórico particular.

Desde otras perspectivas, se nos invita a valorarlo como proceso de comprensión, antes que de explicación de los procesos vividos. Desde estas perspectivas el mito es una forma del pensamiento que contribuye a darle sentido a la vida y por lo tanto se le considera indispensable.

Se asume a su vez que el mito no es un relato desprovisto del reconocimiento de lo que sabemos del cosmos, solo que, a diferencia de la ciencia positiva, otorga un alto valor y reconocimiento a la irreductibilidad de la metáfora como parte constitutiva de nuestro saber y estar en el mundo. De allí que se legitime el someter estos relatos a lo que se conoce en cada momento del cosmos.

Después de estos reconocimientos, ¿Será posible y deseable resituarlo de tal manera que nos permita recuperar sus funciones místicas, cosmológicas, sociológicas y pedagógicas?1 O como dice Rollo May, valorarlo en sus cuatro elementales aportes: sentido de la identidad personal, sentido de comunidad, su contribución a afianzar los valores morales y como “una forma de enfrentarnos al inescrutable misterio de la creación”?2.

¿Será necesario?
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1 C.f. CAMPBELL, Joseph en diálogo con Bill Moyers. El Poder del Mito. Trad. Cesar Aira. Barcelona, Emecé Ed., 1991. 314pp.
2 MAY, Rollo. La necesidad del mito (The cry for Myth). Trad. Luis Botella García del Cid. Barcelona, Paidós Ibérica, 1992. 297 pp.

sábado, 23 de abril de 2011

(LA escuela Sindical y el Grupo de Investigación en Educación Popular; más allá de la escuela de líderes)

Le pedí a mi Curriculista de confianza que me ayudara a organizar unos apuntes para hacer algunas preguntas sobre el origen del grupo en educación popular.

Y a qué te viene eso? Me dice. Como estoy metiéndome allí, quisiera saber si fuimos en algún momento formadores de líderes. O mejor… le leí: ¿Está en el presupuesto de nuestra intervención el tema del liderazgo? Detrás del compartir conocimiento está el empoderamiento y allí, justo allí el sujeto, la persona, la referida empoderada… para qué? ¿Para qué empoderamos?

Una persona preocupada por eso debería estar más que en una universidad en una ONG, me dijo mi Curriculista de confianza. Para mi Curriculista la Universidad es una institución de formación y docencia, en apoyo y en desarrollo de la cual una investiga. ¿Empoderamiento?, me dijo, tal vez como experimento en un proceso de indagación pero no como máquina de producir servicios al estilo ONG. Esto último me lo dijo en tono de severidad. Me quedé un instante en silencio como aguantando la respiración y le dije como soltando el aire, será? Ambas soltamos la carcajada.

Ya habíamos discutido suficiente el tema de la Ley 30 y un negocio lucrativo como el que pide el gobierno parece la venta de servicios. Mi Curriculista de confianza en eso es radical opositora, eso le parece una propuesta para politécnico, en ese camino de la venta de servicios si la U alcanza a "Foro por Colombia" se puede dar por bien servida, dice con esos sarcasmos que suele sacar como voliando el bolso.

¿Pero no te parece que el empoderamiento sea un plus de nuestra acción? No es un plus, me contesta más relajada, es algo que hacemos. Al formar a la gente lo estamos haciendo. Sí, me dije, tiene razón. Sí, tienes razón, le dije. Me refería a que cuando trabajamos con la gente de las comunidades que interactuamos eso es un elemento al cual somos sensibles. Sentí que me miró de arriba abajo cuando me dijo en ese tono de sentencia: eso es algo con lo que ustedes nacieron como educadores populares, es parte de su tradición. La demás gente viene de otra tradición, la tradición de las ciencias, y van para otro lado.

Y mi pregunta? Ah, tu pregunta? Si eso que hacían no era formar líderes sino educadores populares, todavía queda saber y esos educadores son o no líderes? Bueno no un liderazgo de partido político, le digo. Al principio si, me dice. Sí al principio si, le digo. ¿en qué momento se produjo esa escisión? Me pregunta.

Me quedo mirando para el rincón donde está ovillado el gato. Mueve la cola con cadencia. Hay un momento molecular que vivo con las escuelas sindicales. Molecular? Me pregunta. Molecular es que te lo puedo narrar con cierto detalle, porque cuando era joven vi a los mayorcitos, que me llevaban unos cinco años, peleando desde las escuelas sindicales con las direcciones partidarias, espacios de producción de ideas no articuladas a la estructura partidaria. Ellos argumentaban a favor de la independencia que se necesitaba para poder desarrollar una tarea más efectiva como “intelectuales de la revolución”. Autonomía quieres decir. Quiero decir esa palabra, autonomía, pero no me salía, gracias. Continúa. Creo que esa escena se repitió de manera similar desde los primeros años de la fundación de las ciencias sociales en Colombia. Fals Borda y toda su corte dan la pelea en varios frentes. Frente a la Academia, que no atendía nuestra realidad y se basaba en modelos importados. Y frente a las organizaciones de izquierda, que pretendían hegemonizar los intereses de la investigación social. La efervescencia revolucionaria de las Ciencias Sociales reverberó por lo menos hasta la década del 90 del siglo XX. Ese debate, y ese drama, marcó el nacimiento de las Ciencias Sociales en Colombia. Uribe usaba ese monigote en cada una de sus salidas. Te refieres al del Estudiante de Sociología? Sí a ese. ¿Y en ese contexto cómo incluyes la Universidad? Pues de muchas maneras le digo, ahora que siento que este interrogatorio me abre más preguntas que respuestas. A qué horas perdimos el hilo de la conversación sobre liderazgo, le pregunto. Cómo así? Me dice. Y no preguntaste para qué empoderan? Ah!

Se corto la comunicación, mi Curriculista anda de paseo y la señal del celular donde ella está es un milagro de semana santa.

jueves, 14 de abril de 2011

Hurakanes: destrucción y creación

Se lamentaba Gobernator por los estragos que causó el Huracán M en el Sureste norteamericano. Las pérdidas ascienden a millones de dólares, decía ante las cámaras. Las carreteras están intransitables, varios edificios y casas destruidas, los cableados de luz y telefonía en el suelo, los cultivos arrasados. Lamentable escena de destrucción.
CuraKa miraba la escena y se lamentaba por el dolor que veía en Gobernator y los habitantes que solicitaban ayuda. Sin embargo como adorador de Hurakan, CuraKa celebraba el paso de ese Dios antiguo de la creación Maya, que ponía todo como al principio y nos dejaba la tarea de renovar y volver a construir. Celebrante escena de creación.

domingo, 10 de abril de 2011

LA EDUCACIÓN ES UN BIEN COMÚN...todo primate lo sabe


Urge afrontar como Sociedad y como Cultura el riesgo al que están expuestas las nuevas generaciones con el abandono de la educación pública. Abandono afectivo de gobernantes que cumplen con cuotas de sostenimiento, sin invertir un peso en el mejor hacer de la “escuela pública”; abandono de las comunidades que se eximen de su responsabilidad afectiva echándole la culpa a los gobernantes de turno; abandono de las instituciones, preocupadas por el bien común, que utilizan la población de la escuela pública sin atender sus requerimientos y dinámica cultural.

En esa soledad, la educación pública pareciera quedar como territorio de nadie. Nuestras nuevas generaciones se educan en un “no man´s land” evolutivamente suicida, del cual salen dando gritos, tropeliando, puteando la vida en ocasiones, reclamando por ese sentimiento de ausencia que los agobia.

Aunque sea tildado de idealista diría que harían mejor todas las partes si cada una cumpliera con su compromiso político y cultural. Los unos invirtiendo, los otros participando y los terceros cooperando. Idealista quien propone la ilusión, ilusión en tanto distante de lo real. Y lo real parece tan deprimente que cumplir el deber se convierte en utopía, sin reparar en que la ilusión no está en las partes sino en el sentimiento de impotencia que las hace tan distantes.

Quienes habitamos y persistimos en la estrategia educativa, quienes hacemos parte de esta tradición, el pesimismo lo reservamos al número de la lotería que nos favorece. Por más fundamentado y concluyente que nos pueda parecer el abandono, tendemos a creer en la necesidad animal de aprender y en la responsabilidad de la sociedad en la educación. Eso es algo hormonal de nuestra vocación que heredamos de los primates. Nuestro destino, como comunidad académica, está signado por la convicción en el ser humano y esa convicción, esa fe, signa nuestro mirar, nuestro hacer, nuestro pensar y nuestro sentir.

Más allá de estas angustias inmediatas, aprendemos de nuestra tradición la virtud de la paciencia y apreciamos las dificultades de todo proceso de aprendizaje… hasta el punto de la ingenuidad al considerar que en medio de una sociedad en crisis y una cultura hegemónica que pareciera hacerle la venia a valores que promueven el éxito individual a cualquier costo, las Instituciones Educativas –IEs- tienen el reto y la potencia de recordar y enseñar a apreciar el valor y la trascendencia del bien común.

Y en eso Todas podríamos colaborar. Lo necesitamos.